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        Imponente, sereno, marcando la necesaria cuota de paz y respeto, silencio sobrecogedor. Eso se vive cuando uno se interna en el Monte Calvario, el tercero en importancia a nivel mundial, siendo para Tandil uno de los lugares más característicos,  donde se da una clara conjunción de arte y religión entre cientos de eucaliptos, pinos y olivos. Se inauguró el 10 de enero de 1943, con 14 grupos escultóricos que ilustran las estaciones del Vía Crucis en uno de los sectores del cerro. Allí concurren peregrinos y turistas y uno puede emocionarse hasta las lágrimas cuando ve a los promesantes dejar sus cartas y pedidos al pie de la monumental cruz que corona este parque temático, la escalinata de ingreso tiene 195 peldaños.

        A diario, y sobre todo los fines de semana pueden verse a muchas personas, recorriendo cada una de las estaciones del Vía Crucis, rezando, o simplemente reflexionando en silencio.
      
        Además podemos encontrar la primera Capilla Sudamericana dedicada a Santa Gemma y una réplica de La Virgen de Lourdes. El cerro está coronado por una cruz de impresionante tamaño.

         Semana Santa es el momento de máxima afluencia de peregrinos y turistas a este lugar estimándose que durante los cuatro días de la celebración congrega a unas 50.000 personas.

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